miércoles, 4 de febrero de 2015

Reseña de ''Nomeolvides- Sienna Anderson.''

Una noche de verano, Isabella Carmichael fue secuestrada. 
Tres meses más tarde, una familia la encontró inconsciente en un bosque que rodeaba al lago Big Bear, en California. Después de ser llevada de urgencia al hospital, Isabella recupera el conocimiento, pero no la memoria, no recuerda nada de sus meses en cautiverio ni de su captor. 
Cuatro años más tarde, una serie de asesinatos se suceden en la tranquila ciudad de Fresno. Isabella ha cambiado de domicilio y de nombre, y sigue sin recordar. Sin embargo, el asesino parece dispuesto a que ella no lo olvide: las víctimas se le parecen sorprendentemente y se empeña en imitar la escena de su secuestro. 
Matthew Lawson, está a cargo del caso y es quien relaciona los asesinatos y el secuestro de Isabella. Entonces, decide buscarla y convencerla de que debe ayudar con la investigación. A pesar de que el primer contacto entre ambos -un simple apretón de manos- es tan intenso como un rayo, Isabella se niega de plano a colaborar. Pero cuando el criminal logra entrar a su casa para dejarle un mensaje, Isabella correrá a los brazos del detective Lawson para pedir ayuda. 
Matthew, que sabe que no es conveniente involucrarse sentimentalmente con Isabella, no ve otro camino que llevarla a vivir con él para protegerla. Allí, el deseo luchará con el deber y terminará por imponerse. El asesino, por su parte, va cerrando el círculo sobre ella: le deja mensajes a través de sus víctimas y ataca a sus amigas. Su furia se desatará, sin embargo, cuando compruebe lo que sucede entre Isabella y Matthew. 
Y será el detective el que se dará cuenta de que no está involucrado en un caso común, sino que debe salvar a la mujer que ama.


Las novelas policíacas rockean. 

Por dos noches seguidas me soñé con un asesino serial obsesionado con una mujer, flores y mensajes escritos en cuerpos. Las dos noches más largas de mi vida.

Me encantó. 

Isabella fue secuestrada una noche de universidad, y por tres meses, nadie supo de ella. Eso hasta que un niño la encuentra en el bosque, tirada entres hojas y bastante maltratada, entonces con ayuda de su familia la llevan al hospital.

Pero cuando Isabella despierta, y no puede darle respuestas al detective Ben Lawson sobre que le pasó en esos tres meses de cautiverio, el caso queda inconcluso.

Isabella Carmichael perdió la memoria de, justamente, los tres meses de su secuestro. 

Oportuno.

La piel se me eriza de solo pensar... ¿Tres meses? Que te secuestren y mantengan en cautiverio tres meses y te hagan sabrá Dios que cosa. Para colmo que no sepas que te hicieron.

Es de esperar que Isabella no quiera recordar, es todo un trauma. 

Aunque, por una parte, Isabella quiere, necesita recordar, pero cada vez que lo intenta simplemente no puede... puede ser porque ella misma, inconscientemente, ha bloqueado esos recuerdos. Ya que si bien por una parte quiere recordar, por la otra, no quiere hacerlo. Desea olvidar que esa parte de su vida pasó, y seguir adelante. Esto funciona por cuatro años.

Hasta que el secuestrador de Isabella vuelve a aparecer, y esta vez, en forma de asesino. 

Mujeres casi idénticas a Isabella están siendo asesinadas, y las escenas del crimen tiene enorme similitud con lo característico en su secuestro: El vestuario, el peinado y flores de Nomeolvides regadas por todo el lugar. 

Mathew Lawson es el encargado del caso, y hará todo lo que este a su alcance para encontrar al psicópata que parece estar intentando comunicarse con Isabella, tanto porque es su trabajo como por otros motivos, y si para lograr atrapar al loco debe buscar a Isabella, después de cuatro años, lo hará.

Aquí es donde empieza la tensión sex... digo, digo, la historia.

Cada vez que Mathew iba a la escena del crimen y analizaba los cuerpos junto a su compañera Susan yo gritaba por dentro: ¡CSI! ¡Criminal Minds! ¡NCIS! Era de esperarse que este libro me atrapara con esa sinopsis, es decir, inmediatamente la leí sabia que iba a leer este libro.


Y al leerlo... sentí todo del libro. El miedo, el suspenso, el misterio, el amor, el dolor, la incertidumbre, la intriga...

Que Isabella no se acordara de nada era tan frustrante; Y que el psicópata fuera tan inteligente en sus asesinatos que no dejaba ni una pista también lo era. Era como dar vueltas en círculos, no sabias que demonios había pasado, no entendías que pasaba y no imaginabas que iba a pasar. 

El asesino es un completo loco. Esta obsesionado con Isabella y en su mente retorcida, ella le
pertenece y lo ama.

Mathew es un tipo bastante genial. Es simpático y se toma muy enserio su trabajo, es un hombre fuerte que haría lo que sea, aún sin fuerzas, para cuidar lo que quiere. Tiene sentimientos reales y... simplemente no puedes no querer a este hombre cuando lees el libro.

Isabelle es una mujer que ha pasado por mucho, no es muy propensa a decir lo que siente por lo que se te hace muy difícil decir que es alguien ''cariñosa'', pero después de lo que vivió, al menos habla. Es algo brusca todo el tiempo y vive una constante lucha consigo misma por lo que no se permite relajar mucho, luchando para que el miedo no la consuma.

El romance en estos personajes... no es el mejor que he leído, pero se llegan a amar, así que esta bien. No me convenció porque... no se, necesite mas diálogos, mas comunicación entre los personajes. La tensión sexual no faltaba, pero ¿Cuándo se pararon a hablar de verdad?, sobre ellos o sobre algo personal... sus padres, su infancia...

Ese es el único punto en contra que veo en este libro, pero aún así, me gustó mucho. 

Página tras página, con más preguntas en la punta de la lengua, y aún esperando el desenlace... no puedes evitar emocionarte con todo el libro.

Amantes de las novelas policíacas y público en general, lean este libro. 

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