domingo, 13 de septiembre de 2015

Reseña de ''La Dama de las Camelias- Alejandro Dumas ''.


La dama de las camelias plantea la historia de amor de Marguerite Gautier y Armand Duval. No es una historia común, sino una de un joven aristócrata que decide vencer las barreras y luchar por el amor de una cortesana. Ignorando los prejuicios que se forman contra ellos. 

Nunca había escuchado de este libro. Mi hermana lo compró en la Feria del Libro y me dijo que era un clásico y que por ello lo quería leer. A mi no me atrajo en lo mas mínimo, pues desde el principio el libro aclara que la protagonista muere por una enfermedad (así que no es un Spoiler, tranquilos).

Tengo algo en contra de las historias en las que los protagonistas mueren después de conocer los libros de Veronika Roth. Además de que soy una llorona y un libro tiene el poder de hacerme sentir increíblemente triste. Más de lo que puede hacerlo la realidad, en algunos casos.

Sin embargo, al empezarlo, no tardé mucho en sumergirme en la historia y amarla. En mi tiempo libre tomaba el libro y la historia me atrapaba. Pienso que a los que les gusta un buen clásico, y una triste, pero buena historia de amor, van a disfrutar mucho de esta historia.

La Dama de las Camelias nos traslada al 1847, en París. En el libro nos encontramos con dos narradores. El primer narrador, cuyo nombre no sabemos durante todo el libro (por lo que sólo lo seguiré llamando primer narrador), llega a ser conocedor de la trágica y conmovedora historia de La Dama de las Camelias por pura casualidad.

Este joven llega a parar a una subasta de los bienes de una cortesana (prostituta) que había muerto dejando increíbles deudas. Allí conoce el nombre de la mujer que había dejado tantas riquezas, así como deudas: Marguerite Gautier. Esta mujer, a la que llamaban La Dama de las Camelias por su amor hacia estas flores (Las Camelias), había sido una mujer muy hermosa y tenía buen corazón, a pesar de su ''vida alegre''.

Sin embargo, también sufría de una enfermedad que sólo empeoraba, debido a su modo de vida.

''Ante la perspectiva de vivir menos que los demás, me he propuesto vivir más de prisa.''

Días posteriores a la subasta el narrador recibe una visita de un señor llamado Armad Duval por razones que comprenderán al leer la obra, y podemos decir que aquí es cuando empieza realmente la novela.

La historia de Armad y Marguerite.

Cuando Armad apareció en la historia, llorando y sufriendo en carne viva, me pareció el hombre más enamorado y triste del que he leído nunca. No sabía que pensar sobre esto. Es decir, Armad cuenta que se empezó a enamorar de Marguerite desde que la vio, y esos amores me parecen algo ridículos.

En este caso, fue más conmovedor que otra cosa. Armad es un hombre noble, a veces puede ser un niño enamorado, sumiso y cegado por un sentimiento fuerte, pero el es sincero, bueno y casto.

E increíblemente imperfecto: celoso y vengativo; así como cualquier ser humano que se deja controlar por los malos sentimientos, como en este caso la ira, la vergüenza y el dolor.

Pero su amor por Marguerite era real. Este hombre se enamoró tan apasionadamente de esta mujer, que asusta. El no vio que ella era una prostituta, el vio la belleza en ella, en su corazón, que aún albergaba humanidad, y trató de rescatarla.

''-No he visto nunca a un hombre como usted.
-Es que nadie la ha querido nunca como yo.''

Armand Duval y el primer narrador forman una amistad fuerte, y en una noche de melancolía y añoranza Armad le cuenta su historia al narrador. La historia que tanto lo atormenta.

Es entonces, cuando Armand le empieza a contar estos hechos que hacen que sus ojos se llenen de lágrimas y su corazón de sufrimiento, que el se convierte en el segundo narrador del libro.

Y entonces conocemos, por palabras del hombre enamorado, como era Marguerite.

Lo genial que era esta mujer.

''-Adiós, señora.
Marguerite se levantó.
-Adiós, querido Conde, ¿ya se va usted?
-Si, me temo que estoy aburriéndola.
-No me aburre usted hoy más que otros días. ¿Cuándo volveremos a verlo?
-Cuando usted me lo permita.
-¡Entonces, adiós!
Reconocerá usted que aquello era cruel.''

''¡Es increíble -dijo con auténtica entonación de niña-. que no consiga tocar ese pasaje! ¿Podrán creer ustedes que a veces me he tirado hasta las dos de la mañana detrás de el? ¡Y cuando pienso que ese imbécil de Conde lo toca admirablemente y sin partitura, creo que eso es lo que hace que me ponga furiosa con el!
Y volvió a empezar, siempre con los mismos resultados.
-¡Que el diablo se lleve a Weber, la música y los pianos!''

Creo que no hace falta decir que me encantó la personalidad de Marguerite. Ella era de actitud fuerte, y con el tiempo la madurez la convirtió en una mujer más sensible y amorosa. Sin embargo, Marguerite tenía ruinas en su alma que no podía ignorar. Esto hacia que, aunque intentara ser feliz, la angustia permaneciera con ella, como una sombra de algo que está esperando atraparla cuando cierre los ojos, o de la espalda.

El modo de vida que ella eligió, y la falta de un amor real desde que era una niña, crearon en ella una inseguridad y un desprecio propio que simplemente... no la dejaban en paz. Ella eligió la vida cara de una cortesana, y esta vida le pagaba con mentiras, engaños, amigos falsos, joyas caras, amor condicional, miradas que juzgan y prejuicios sociales.

''La belleza se te va desgastando poco a poco; te temen como a una fiera, te desprecian como a una paria, estás rodeada de gente que siempre se lleva más de lo que te da, y un buen día revientas como un perro, después de haber perdido a los demás y haberte perdido a ti misma.''

''Y luego, cuando Dios permite el amor a una cortesana, ese amor, que en un principio parecía un perdón, casi siempre acaba convirtiéndose para ella en un castigo.''

Marguerite conoce a Armad, y después de tanta falsedad en su vida es difícil creer que un amor tan sincero sea para ella. Sea real y duradero.

Deciden arriesgarse. Deciden ser felices y entrar en una burbuja, dejando a fuera las miradas de la gente que juzgan a Armand, que es un aristócrata decente, siendo amante de una mujer como Marguerite, una cortesana vulgar.
Marguerite aprende a amar, decide empezar de nuevo, ser feliz, olvidar su pasado indecente que la estaba matando y entregarse a este joven que tanto proclamaba amarla.

''Nos dábamos prisa en ser felices, como si hubiéramos adivinado que no podíamos serlo por mucho tiempo.''

No puedo más que decir que estoy empezando a amar los clásicos. Estos libros, con una taza de café, son el paraíso.

Esta novela, que fue uno de los inicios del movimiento literario conocido como ''El Realismo'', fue inspirada en un hecho real de la vida del autor, Alejando Dumas.

Y yo no puedo más que decir que es hermosa.

Me ha gustado mucho, muchísimo en realidad. La escritura, al menos la edición que yo poseo, es bastante sencilla (no de estos libros que debes leer con un diccionario y tres pastillas para el dolor de cabeza).

Y la historia...
Simplemente es increíble.

Los prejuicios, la gente que juzga sin darse cuenta del daño que pueden hacer. Incluso ahora, la opinión de las personas sobre ti es más importante que tu propia valía. ¿Qué dice eso de la humanidad? ¿Qué dice eso de nosotros, que hemos creado este estúpido sistema social?

LEER LIBRO