viernes, 25 de marzo de 2016

Reseña de ''Sin Historial- Lissa D'Angelo''



Anaya Sonnenschein, tiene 24 horas para encontrar a su mejor amiga. Mil cuatrocientos cuarenta minutos para presentarse ante ella y ochenta y seis mil cuatrocientos segundos para destruir el régimen de La Grata, una sociedad perfecta construida sobre la falta de recuerdos, de pasado y de hombres. 
En este viaje, Anaya descubrirá que las mentiras y engaños sí traen consecuencias, y aún cuando el reloj marque las doce y todas las mentes se formateen… ella seguirá recordando.


Este libro es muy especial para mi. Fue el primer libro que descargué en PDF por mí misma, hace unos tres años.

Claro, nunca pasé de las primeras 20 páginas hasta ahora, tres años después, y leerlo completo me ha dado un buen momento, me ha hecho reír muchísimo y hay que admirar lo que aquí creó Lissa, porque al menos para mi, este libro es bastante original. 

Sin embargo, como me ha estado pasando con los libros que leo últimamente, el final estuvo lejos de gustarme como me gustaron los diálogos de esta historia. Pienso que si la autora hubiera explotado un poco más la increíble trama que creó con ''Sin Historial'', el libro hubiera sido perfecto.

Toda lección requiere un sacrificio. Pide perdón, da las gracias y ofrece un favor, antes que el día acabe...

Anaya es la única que no puede olvidar. En esta sociedad distópica, las mujeres conviven juntas en un lugar llamado La Grata, los hombres son sólo una mala historia Creepe, bestias salvajes que se extinguieron hace mucho tiempo, y todas las personas tienen 24 horas para olvidar.

«Los hombres son seres limitados; criaturas espantosas que amenazan contra la estabilidad de una mujer. Siglos antes de su extinción, se podía reconocer a esas bestias por tres inmutables características: Impulsivos, seductores y tenaces.»

En la Grata sólo hay mujeres. Ellas estudian, comen, habitan juntas hasta que cumplen los 17 años de edad, esta es la única fecha en las que son sacadas de la Grata y llevadas a La Gran Torre, donde deben procrear mas mujeres y así no extinguirse como los hombres. Allí pasan nueve meses, aunque bien podría ser un día, después de todo cuando tu memoria es formateada no recuerdas el paso del tiempo.

Eso es lo que les enseñan en clase. A los 17 debes reproducirte, es tu deber como mujer; tu propósito en la vida.

Aunque lo que enseñan en clase no es muy importante, no si tomas en cuenta que para el final del día no recordarás nada sobre las matemáticas.

''Estamos destinadas a recordar lo necesario y mientras vamos creciendo, nuestro cerebro añade datos esenciales para actuar de acuerdo a la edad cumplida, de otro modo La Grata estaría llena de ancianas actuando como niñas.''

El sistema de formateo de memoria funciona de modo que cuando pasen 24 horas, olvides cosas que unas personas una vez consideraron eran ''triviales y obstáculos para una convivencia pacifica''. Cosas como el amor, recuerdos que te hagan sentir algo, ira, lo que hiciste en el día, etc.

Tu cerebro sólo mantiene lo esencial: quien es tu compañera de cuarto, donde estás, por qué, los hombres eran bestias y están extintas, las mujeres son seres únicos y especiales, tu fecha de nacimiento, la fecha de nacimiento de tu compañera de habitación...

Cosas así. 

Menos Anaya. 

¿De qué me sirven los recuerdos si no los puedo compartir?

Anaya no sabe por qué, pero es la única que puede recordar. Está destinada a ser prescindible, a tener amigas y amarlas, para ver como ellas olvidan día a día cualquier recuerdo que pudo haberlas unido. 

Anaya cree que es defectuosa, que está estropeada de alguna forma y por eso puede recordar. Parece incluso un castigo, vivir con esa carga, con los recuerdos, mientras todas las demás son felices olvidando. 

—¿Qué va mal? —pregunta y me gustaría decirle que todo, que yo estoy mal, que el resto del mundo me hace daño... porque son felices, son felices sin mí y duele saber que para el resto no eres nadie, duele saber que eres tan prescindible como un diente de león y mientras siento una gota tibia deslizarse por mi mejilla, todo en lo que puedo pensar es en que necesito salir de aquí.

Me gustó mucho Anaya. Para tener 15 años de edad es una chica que tiene determinación. Es real, muestra sus momentos de debilidad, y yo simplemente me encariñe con su carisma. 

Cuando Emil, su compañera de cuarto, cumple los 17 años de edad, es momento de que se la lleven a la Gran Torre para reproducirse. Para todos los demás sera un día, pero Anaya tendrá que soportar 9 meses sin la persona más importante en su vida. Puede que Emil no la llegue a querer como para preocuparse por ella, ya que olvida los momentos con Anaya, pero Anaya si se preocupa por Emil, y es por eso que se arma de valor, y decide escapar de La Grata para encontrar a su amiga.

Gracias a Dios Anaya logra encontrar un ''gato'' en medio de su misión rescate, porque si no esta chica simplemente no hubiera sobrevivido al mundo fuera de La Grata. 

—Sólo quiero lo mejor para ella.
—¿Qué es, tu novia o algo así?
—Sabe, la mayor parte del tiempo, ni sé de lo que habla.
—Tienes razón. Debe ser porque soy muy inteligente.
—¿Es broma?
—Sí, pero eres demasiado tonta para notarlo.
—¡Oiga! —exclamo molesta, pero el empuja el tazón a mis labios antes de que pueda añadir algo más.
—Es usted un mal educado —consigo decir cuando he tragado.
—Así somos los gatos, defecto congénito supongo.
—Sí, debe ser eso.

Irah, mejor conocido como ''Gatito'', es de mis personajes favoritos en esta historia. Si antes me gustaban los gatos, ahora me gustan mas. Cuando Anaya se encuentra con esta cosa extraña en el bosque, todo en su cabeza le grita que es un gato. Movimientos sigilosos, y su extraño cuerpo, que es casi idéntico al de ella, pero sus brazos más fornidos, y con un extraño ''tumor'' entre sus piernas. 

Les juro que van a morir con estos dos. 

—¿Qué tengo que hacer para que se comporte de forma civilizada?
—Bueno —se toma su tiempo examinando nuestra mesa, no tiene mantel y rayas feas cubren la madera de la superficie, parecen marcas de garras—. Para empezar, ¿Podrías sólo dejar de mirarme?
—¿Es malo? —Frunzo el ceño—. No le duele, ¿O sí?
—¿Qué? ¡No, cómo crees! Es sólo… bueno, tú sabes —me quedo mirándolo seria, esperando a que continúe.
—Es raro ¿Vale? Me incomoda. Además, ni siquiera es como si te limitaras a echar un vistazo, estás prácticamente pegada a mi piel, tocándome con tu nariz.
—Soy corta de vista.

Con la ayuda de Irah, Anaya va a buscar a Emil. El problema es que toda una comunidad de ''gatos'' empiezan a alarmar a Anaya. Hay cosas que Irah no está contando, y aunque confíe en él, hay muchas cosas ocultas de las que Anaya no tenía idea, cosas mas allá de ''las computadoras'' o ''el amor''. 

Secretos que Anaya podría pagar muy caro por ser mujer y estar con un gato. Secretos que podrían cambiarlo todo y hacerle ver que, en realidad, la ignorancia si es felicidad. 

Necesito ir donde sea que este Lissa D' Angelo y abrazarla, porque esta mujer es una genio. Me encantó Sin Historial, los personajes, la historia, todo. Si Lissa hubiera desarrollado un poco mas la historia, el desenlace, las decisiones de los protagonistas, entonces este libro estaría en el tope de mis obsesiones.

Pero aún así no puedo decir que no me enamoré un poco de Sin Historial. ¿¡Como no hacerlo si AMO A LOS GATOS?!

—Tú sabes, nosotros los gatos odiamos el agua… —su voz me toma por sorpresa cuando se cuela tras el hueco de mi oído. Salto y lo escucho reír. Me provoca cosquillas, pero no se limitan a la zona de mi oreja sino que por alguna extraña razón; supongo que otra de mis anomalías, se transporta hacia mi estómago.
«Estúpido gato».

Ojalá hubiera un segundo libro. Definitivamente necesito un segundo después de ese final.

-Estas con suerte, acabo de decidir que es mejor dejar de pensar, así que voy a disfrutar de esto, como sea que se llame -bromeo para aligerar el ambiente. 
-He leído que le llaman amor -responde el evasivo. 

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